| by Núria Salvador |
Querido diario,
Este fin de semana ha sido unos de los mejores que he pasado nunca. Han venido mis amigos de Irlanda a mi casa. ¡Qué alegría volverlos a ver! Ellos son Carla, de diez años; Erika, de doce años; Killian, de catorce años; Kate, de veinte años, y sus padres Mary Rose y Michael.
Vinieron a pasar la semana en Barcelona y el fin de semana se quedaron conmigo. El sábado por la mañana fuimos al zoo mientras que los padres iban a visitar un museo. Comimos allí y nos hicimos fotos. Hacía mucho que no iba al zoo, no me gusta ver a los animales enjaulados. Vi a mi animal preferido, el lince. Era precioso, pero la verdad me daba muchísima pena que estuviera encerrado. Por la tarde nos fuimos de compras por Barcelona y luego a La Maquinista. Me compré una camiseta morada en Hollister; ellos se compraron otras cosas. Empezó a anochecer y ya hacía frío, ya que es invierno, así que nos vinieron a buscar y fuimos a casa.
Cenamos en casa y estuvimos un rato hablando. Cuando nos fuimos a dormir, Killian durmió en la habitación de invitados azul, Kate en la que tiene un cuadro con un lirio, mi flor favorita, por cierto. Mary Rose y Michael, en la habitación de mis padres. Mis padres, en casa de mis vecinos. Y Carla, Erika y yo, en mi habitación.
Al día siguiente fuimos por el pueblo, para enseñarles el colegio al que voy y esas cosas. Y por la noche los acompañamos al aeropuerto.
Pasé un gran fin de semana, ya que ellos valen más que un diamante. Espero poder volverlos a ver algún día. Esto es todo por hoy.
Núria Salvador López
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